Ciencia al servicio de la educación y la fe
Cuando en Chile el año escolar se encamina hacia su término, cuando el sol de primavera se hace más ardiente y las fuerzas se debilitan por el cansancio acumulado, se propone a la comunidad educativa, la feria científica anual, conscientes que la ciencia y la tecnología transforman el modo de vivir y de ver el mundo, cambios, que desde la mitad del siglo XX han sido vertiginosos. Es por ello que alfabetizar científica y tecnológicamente se vuelve una prioridad para las comunidades educativas.
Una feria científica es un espacio educativo en el cual niños y jóvenes tienen la oportunidad de compartir con otros, fomentar la cultura científica y la apropiación de conocimientos científicos, dar a conocer a la comunidad escolar los proyectos y/o descubrimientos desarrollados en el marco de actividades escolares y/o extraescolares. Cada año, se les brinda a los alumnos la posibilidad de presentar una serie de experimentos científicos investigados y realizados en vivo por ellos mismos, para mostrar de manera didáctica y atractiva diferentes fenómenos físicos, químicos y biológicos relacionados a variados aspectos, y que se pueden ver en la vida diaria. Si bien los alumnos son los protagonistas, requieren la paciente, sabia y fraterna guía de los docentes del área quienes les supervisan durante el proceso que termina con la muestra a toda la comunidad educativa.
La actividad se enmarca en el espíritu de san Francisco y se presenta como un ejemplo de fraternidad, sello distintivo de una comunidad educativa franciscana, sostenido por la congregación de las hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, es el Colegio Santa maría de los Ángeles, de Santiago de Chile. Esta fraternidad se cultiva especialmente en la responsabilidad de los estudiantes mayores, al preparar experimentos, experiencias interactivas y didácticas para sus compañeros más pequeños, interesándolos así desde temprana edad en el cautivante mundo de las ciencias. En estas sencillas y modestas prácticas, relumbran las palabras del destacadísimo científico Jacques Cousteau” «Después de todo, ¿qué es un científico entonces? Es un hombre curioso que mira a través del ojo de una cerradura, la cerradura de la naturaleza, tratando de saber qué es lo que sucede». De esta manera, los alumnos tocan con mano, que la ciencia comienza cada día cuando la curiosidad impulsa a querer saber más, a expandir los horizontes y a descubrir en todo lo creado y en todo lo que el hombre es capaz de ser y realizar por las potencialidades que Dios le ha dado, precisamente la poderosa mano de Dios que todo lo orienta hacia la plenitud del ser humano hasta llegar a la gloria eterna en la vida inmortal.
La fraternidad franciscana se hace presente y se aprende en la gran aula que es el patio del colegio, en el acercamiento personal, buen trato, en la cordialidad, el compañerismo, la valoración del otro, el respeto y reconocimiento de las diferencias, riqueza del ser humano, creado por Dios, único e irrepetible.
Si bien la comunidad escolar, con todos sus estamentos, es responsable de la educación y formación de los alumnos, el peso de la organización y realización de la feria recae en los docentes encargados de la misma, quienes pese a las dificultades propias del evento, con tantos participantes, experimentos por desarrollar y evaluación que consignar, generan una brisa de aire fresco para las rutinas de estudiantes y profesores, un puente que acerca la vida cotidiana a una materia, muchas veces lejana por su complejidad, como es física, matemáticas, biología, química y ciencias naturales. Queda demostrado, a través de esta simple feria, simple por los recursos materiales que se dispone, que esta área del conocimiento puede ser interesante y práctica, que el alumno es capaz de desarrollarse destacada y atractivamente, que los sentidos puedan captar de manera más simple y significativa el mundo del saber, según los ideales de la comunidad y fraternidad franciscana, que con Cristo y en Cristo, se puede construir un mundo fraterno, de armonía, de bondad, que tiene su plenitud en el cielo.

