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COMPARTIR, MANANTIAL DE ALEGRÍA

COMPARTIR, MANANTIAL DE ALEGRÍA

Lo que los medios de comunicación reflejan y divulgan a cada instante, no es, de ninguna manera, la totalidad de la realidad del mundo de hoy. Hay signos de esperanza y de luz. Dios se hace presente en los pequeños gestos de amor, de solidaridad, de compartir, de entrega, de olvido de sí mismo para pensar en aquellos que necesitan. En Jesús, todos son hermanos. La acción solidaria de los jóvenes de la Pastoral Juvenil Franciscana del Liceo Madre Cecilia Lazzeri, de Santiago de Chile, institución educativa de las hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, es un ejemplo de ello.

En el país, todavía hay familias que sufren las consecuencias de la pandemia – covid 19, precariedad en el trabajo, bajos ingresos para solventar los gastos familiares. Los jóvenes de la pastoral juvenil que se reunieron de manera online durante la crisis sanitaria mundial, ahora asumen un compromiso – misión, llevar a la práctica lo que reciben en sus reuniones semanales, ir al encuentro del otro a ejemplo de Jesús, quien mira con compasión al que más necesita y le muestra su amor con hechos concretos.

Primer paso, abrir el corazón para acoger a Jesús y su mensaje: “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Iluminados por la acción del Espíritu Santo que suscita en el alma hacer el bien por amor a Dios, motivados por la religiosa responsable del grupo, el apoyo de sus padres y del colegio, se organiza la actividad solidaria: dedicar esfuerzos, entusiasmo y alegría a los niños de la Fundación “Sagrada Familia”, 200 niños divididos en dos jardines infantiles, muchos de ellos, hijos de padres migrantes que por diversas razones abandonan su país.

Lo que comienza como un pequeño granito de mostaza, va creciendo. Los jóvenes motivan a sus compañeros de colegio, desde pre básica a 4° medio a ser partícipes de esta campaña. Cada curso apadrina a un grupo de niños, lo que esperan que cada uno de los pequeños, reciba un regalo personal, pensado y conquistado para él. Esto muestra lo valioso del ser humano, que es pensado por Dios también en el presente de la historia.

Ilumina el corazón y la acción de los jóvenes la Palabra del Señor “porque estuve desnudo y me vestiste” (Mt 25, 36) y se sueña compartir a los niños una prenda de vestir nueva, útiles de aseo y alguna golosina, por eso, se involucra también a los adultos, apoderados, profesores y personal administrativo del colegio, para ser parte de esta bella actividad solidaridad, y se continúe así, forjando la característica de este Liceo.

La constancia y el esfuerzo de los jóvenes de la pastoral juvenil, se refleja también en pasar todas las mañanas, curso por curso, a retirar los regalos, que llegan, poco a poco; paquetes grandes, medianos, en cajas o bolsas, con cintas y adornos; cada uno se esmera para presentar lo mejor posible el don que lleva el nombre del destinatario.

El culmen de esta acción solidaria como todo el proceso, se encomienda al Dios de la vida. Los jóvenes de la pastoral juvenil, el día de la entrega, del interactuar con los niños, se agigantan, porque sus brazos, piernas, ojos y corazón se transforman en los brazos, piernas, ojos y corazón del Liceo, pues llevan el amor de toda la comunidad educativa. El recinto irradia alegría esperanza y cercanía: los niños del hogar, sin expresarlo con palabras, esperan estos momentos de felicidad entre tanta pobreza familiar. Los niños al vivir esta bonita experiencia se sienten queridos, amados por las personas que los rodean.

Hay mayor alegría en dar que en recibir, dice san Pablo. Los alumnos del Liceo reciben también su don: el regalo más bello, la sonrisa y abrazo de cada niño.

El dar gracias a Dios, por estos momentos de gracia, en que su presencia se hace visible en los pequeños, en que el Amor Divino se dibuja en la sonrisa de los niños, lleva a proclamar con fuerza, que COMPARTIR, ES MANANTIAL DE ALEGRÍA. Haz tú lo mismo.