De la semilla que muere renace la vida (Ven. P. Gregorio)
Al hablar del padre Gregorio una verdad es clara: nunca pidió nada para sí, y siempre ha sido ajeno a reconocimientos o méritos. Ha ya entregado a la imprenta los borradores de las Reglas, pero las condiciones de salud le quitan la alegría de poder ver su impresión. Su cuerpo está tan debilitado que carece de movimiento autónomo.
Incluso la enfermedad cardiovascular, nunca tratada, ahora resiente las molestias. El padre Gregorio preside, en noviembre de 1893, la reunión de consejo y despues casi no se le ve más. La hermana muerte se acerca. El 21 de enero de 1894, al final de la celebración eucarística, en la última oración, se desploma y cae en los brazos del hermano que lo asiste.
Transcurre otros dos días, entre momentos de recuperación y de agonía y, después de haber bendecido a todas las hijas cercanas y lejanas, presentes y futuras, él vuelve a la Casa del Padre: es el alba del 23 de enero de 1894. Apenas ascendió al Cielo, el Siervo de Dios no interrumpió su acto de amor por sus más de 200 hijas: en efecto, obtuvo para ellas, a pocos meses de la muerte, el Decreto de Aprobación, firmado el 12 de junio de 1894. El Instituto y sus Constituciones fueron finalmente aprobados con el sucesivo Decreto pontificio del 14 de agosto de 1905. Desde entonces, el Instituto de las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón se ha desarrollado notablemente.
Actualmente las religiosas están presentes en: EUROPA (Italia, Francia, Suiza, Lituania, Bulgaria, República Checa, Albania); ORIENTE MEDIO (Turquía, Chipre, Líbano); ASIA (India, Filipinas); ÁFRICA (Camerún, República Centroafricana, Congo Brazzaville, Rep. Democrática del Congo); AMÉRICA (EE.UU., Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, México). (Cfr. M. Antonietta Pozzebon " Il Servo di Dio Padre Gregorio Fioravanti, ofm “, Editrice VELAR, 2012)

