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“El amor del Señor por siempre cantaré,  tu fidelidad proclamaré de siglo en siglo” (Salmo 89:2)

“El amor del Señor por siempre cantaré, tu fidelidad proclamaré de siglo en siglo” (Salmo 89:2)

Hoy 2 de julio de 2022, en la Casa Provincial de Limassol y en toda la Provincia “Santa Isabel” ¡es una gran fiesta!  ¡Día memorable en el signo de la gratitud! Celebrar la fidelidad del Señor es celebrar el SÍ de la donación y del servicio que ha hecho fecunda a la Iglesia.

A las 11:00 todo está listo. La Capilla está decorada como para una boda. Todas las hermanas, llegadas de las diversas comunidades, se unen a nosotras en un abrazo festivo.

Nuestra alegría es aún mayor cuando nosotras, los jubilantes que celebramos 50, 60, 70 años de Vida Religiosa, somos acompañadas al altar por muchos sacerdotes, latinos y maronitas: imagen bellísima de la Iglesia ecuménica de Chipre.

Con una calurosa bienvenida la Superiora Provincial Sor Antonia Piripitsi expresa la alegría de encontrarnos reunidos para agradecer al Señor el don de la vocación y del servicio incansable de las tres hermanas, sor Piera Katsioloudi, sor Anita Orphanou y sor Elsapaola Pudussery. Sus vidas de misioneras es ejemplo concreto de una vida dedicada y gastada por el Señor y por los demás, sobre todo por los pequeños, los pobres y los últimos de la sociedad, vida consumada con amor, gozo y alegría franciscana. Sor Antonia ha deseado a las jubilantes que sigan emanando el perfume de Dios y anuncien Su Palabra solo por la mayor gloria de Dios en la misión donde la divina Providencia las ha puesto.

La Santa Misa fue celebrada por Su Excelencia Mons. Selim Sfeir Obispo Maronita de Chipre. Junto a Mons. Sfeir concelebran de manera muy humilde padre Jerzy Kraj Vicario de la Custodia y el padre Ibrahim Khita sacerdote maronita. Hermosa expresión de la unidad en la diversidad.

A la solemne celebración participa también Mons. George Panamthundil Encargado de Asuntos de la Nunciatura Apostólica de Chipre. En su homilía Mons. George reflexionó sobre los votos de pobreza, obediencia y castidad en una clave basada en el amor.

  • Amar en Cristo es la pobreza.
  • Amar por Cristo es la obediencia.
  • Amar como Cristo es la castidad.

La pobreza no se expresa solo con la privación de bienes materiales. La pobreza es poseer a Cristo en la intimidad y en la paz. Cuanto más íntimos somos con Cristo, tanto más poseemos a Cristo.

Y cualquier cosa que hagáis, en palabras y en obras, que todo suceda en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de él a Dios Padre.

Dar gracias al Padre en todo es obediencia. Permanecer fieles en la acción de gracias en cada situación y en cada uno de nuestros servicios es obediencia.

Amar como Cristo y dar todo incondicionalmente es castidad. Somos castos cuando sabemos darlo todo, en todo momento y sin reservas. Los votos, pues, nos ayudan a permanecer en el amor del Padre: Como el Padre me amó a mí, también yo os he amado a vosotros. Permaneced en mi amor.

Los sacerdotes y las hermanas presentes han sido realmente instrumentos de aliento para nosotros. Con la oración y la sonrisa nos acompañaron a renovar nuestra ofrenda de vida en el seguimiento de Cristo por el bien de la Iglesia y de nuestra familia religiosa.

¡Pero todo no acaba aquí! El comedor está preparado para la fiesta y el ambiente está lleno de gestos fraternos. Durante el momento recreativo las hermanas jóvenes han animado la fiesta con cantos, bailes y pequeños videos sobre la "llamada" de las festejadas. Tantos recuerdos y emociones que nos permiten alabar al Dios de nuestra historia por tantas maravillas vividas y compartidas por el Señor y por el bien del prójimo.

Deseamos expresar nuestra profunda gratitud a la Superiora Provincial Sor Antonia Piripitsi y a su Consejo, así como a todas nuestras hermanas que con tantos pequeños gestos de afecto y dedicación han contribuido a esta maravillosa fiesta.

¡Damos gracias al Señor por su infinito amor!

Sor Elsapaola Pudussery
Sor Anita Orphanou
Sor Piera Katsioloudi