¡El Señor nos precede! UN SERVICIO, UN ENCUENTRO, UNA HISTORIA
Seis religiosas de las diversas congregaciones presentes en la isla, han sido invitadas por los padres Franciscanos, a la Nunciatura de Nicosia, en preparación a la llegada del Santo Padre Francisco a Chipre, con su comitiva. Claro que, además de los preparativos y de los trabajos que había que realizar, dado que el tiempo apremiaba, estaba también la emoción intensa que se apoderó también nosotras, sor Elsapaola Pudussery y sor Aurora Castardo, teníamos que ponernos a trabajar. ¡Piensen, tener al Papa Francisco invitado en casa! ¡Qué honor! ¡Y esto no sucede todos los días de servir al Papa!
El Pontífice llegó a Chipre el 2 de diciembre de 2021 en el aeropuerto de Larnaca y con él toda la escolta: la policía, los guardias, todos sus seguidores, colaboradores y responsables. Están presentes el Nuncio Apostólico de Jerusalén Adolfo Tito Yllana, Monseñor George Panamthundil, Su Beatitud Pierbattista Pizzaballa Patriarca de Jerusalén, Mons. Selim Sfeir Arzobispo Maronita de Chipre, el Custodio de Tierra Santa Francisco Patton. Una hermosa imagen de la Iglesia Madre de Chipre, tan importante para la historia de la salvación. A su llegada a la Nunciatura, precisamente a la entrada, el Papa Francisco ve el alambre de púas de la separación en la última Capital dividida de Europa. Un alambre de púas que no rompe las relaciones ecuménicas en esta Iglesia que integra pueblos, culturas y tradiciones diversas. Un alambre de púas que no impedirá al Pontífice mirar a los rostros de los emigrantes y de los refugiados con su sensibilidad eclesial.
Con inmensa alegría hemos acogido y saludado al Papa Francisco, besándole la mano y dándole la calurosa bienvenida también de parte de todas las hermanas FMSC que nos acompañan espiritualmente. ¡Realmente nos sentimos privilegiadas de representar a nuestra Provincia y también a nuestra Familia Religiosa! Con tanta sencillez franciscana hemos vivido al lado del Papa momentos de comunión, momentos breves pero intensos y cargados de significado.
Dentro de la nunciatura, donde hemos prestado servicio, hemos realizado los trabajos más sencillos que todas las madres realizan en casa: servir en la mesa, cuidar la habitación del Papa, lavar, planchar, arreglar el ambiente. Y todo esto lo hemos hecho con mucho amor y devoción. En la habitación del Papa Francisco hemos preparado un pequeño tabernáculo con el Santísimo Sacramento. Su jornada comienza a las 04:00 de la mañana con dos horas de adoración eucarística. Y sabíamos que el Papa estaba allí, en su habitación, ante Jesús Eucaristía.
Su vida alimentada de adoración y contemplación ha sido para nosotros la ocasión para preguntarnos sobre la calidad de nuestra vida de oración, sobre el testimonio evangélico que damos a quien nos acerca. Tiene razón el Papa cuando dice que "sin adoración y anuncio somos cristianos de museo". Además, su simplicidad, sobriedad y privacidad no pueden ser ignoradas. Piensen que yo, sor Elsapaola Pudussery, que estaba encargada de arreglar su habitación, por la mañana, estaba frente a una cama bien ordenada y ya hecha. Y todo estaba en su lugar. Y todo reflejaba el estilo simple de una persona aún más simple y discreta.
En casa, en Nunciatura, a menudo nos encontrábamos en la cocina ayudando a los dos cocineros para el servicio de mesa. El 3 de diciembre de 2021, terminada la oración ecuménica con los emigrantes, a su regreso, el Papa Francisco entró en la cocina con su habitual saludo inmediato: «Buenas tardes, ¿cómo estáis? ¿Cómo va el trabajo? ¿Pero estos dos chicos (los cocineros) son buenos? Y no sólo eso... nos quedamos asombrados y sin palabras cuando, con tanta sencillez, pidió un pedazo de pan porque tenía un poco de hambre. Sólo un pedazo de pan. ¡Como uno de la casa!
Hemos trabajado mucho, pero nos ha alegrado mucho haber podido prestar nuestro servicio y contribución para que el Papa se sintiera como en casa. Y con él a toda la gente que lo acompaña. No han faltado sus risas y sus chistes, especialmente cuando nos veía un poco vacilantes al acercarse para tomar una foto. El clima en Nunciatura era muy sereno y tranquilo y esto gracias a la familiaridad y cordialidad que el Papa Francisco sabe crear dondequiera que se encuentre. ¡Porque este es su estilo de vida!
El 4 de diciembre de 2021, antes de su salida de la Nunciatura, a las 06:00 de la mañana, el Papa celebró la Santa Misa en la Iglesia Santa Cruz. Una misa privada en la que pudimos participar también las hermanas. También este último momento, alrededor del altar, lo hemos vivido en oración, partiendo el Pan de Vida. Hemos ofrecido todo nuestro agradecimiento y gratitud por los días vividos junto al Papa. Los saludos finales antes de la despedida, su sonrisa, su mirada, su presencia, las últimas palabras y el alambre de púas de la separación. Pero Francisco nos anima: ¡adelante siempre y con valentía! ¡El Señor nos precede!
Así que nuestro servicio se ha convertido en un encuentro, en una historia. Hemos experimentado personalmente el estilo sencillo y sinodal que caracteriza la vida del Papa, la vida de cada día, la vida junto a las personas más sencillas. Su sobriedad de vida es la que vemos también en público. La consigna es una sola: ¡el amor!
Deseamos agradecer al Señor y a nuestra superiora provincial, sor Antonia Piripitsi, por habernos elegido para este servicio y por todas las maravillas que hemos vivido junto al Papa. Para nosotras se ha convertido en una oportunidad hecho “don”, que a la vez queremos compartir y devolver a los hermanos y hermanas.
Con afecto fraterno:
sor Elsapaola Pudussery y sor Aurora Castardo

