LÁMPARA ENCENDIDA PARA LA BODA ETERNA
Para la celebración de nuestro jubileo de 25° años de vida consagrada hemos participado en el retiro espiritual en el monasterio «Oasis de la paz» en la diócesis de Mbalmayo del 17 al 23 de diciembre de 2021. El padre Tomás, jesuita, nos ha guiado, en este tiempo de gracia espiritual, a orar en modo particular, escuchando a Dios que nos habla en su Palabra a través de la oración mental. El tema central era "cinco días con Cristo". El padre Tomás, enseguida, después de nuestra llegada, nos explicó el itinerario a recorrer. Cada día nos ha dado la explicación de los textos a reflexionar y un esquema para hacer una buena oración y ciertamente también el tiempo para retomar las fuerzas físicas.
Durante las jornadas hemos sido acompañadas a rezar, meditar, descubrir y escuchar lo que el Señor nos revela en su Palabra. El tema propuesto para el primer día: "estar atentos a la presencia de Dios"; segundo día: "Aprender a decir gracias al Señor por su designio de amor sobre mí, mi familia y mis amigos"; tercer día: "Hacer brotar del corazón el perdón y la acción de gracias"; cuarto día: "Reafirmar nuestro SI en el seguimiento de nuestro Señor Jesucristo y el «Sí de María»; quinto día: "Ser testigos de Cristo en el mundo".
Al final de este tiempo de intimidad con el Señor, hemos hecho una autoevaluación que nos ha permitido tomar más conciencia: de los puntos principales, los que más nos han marcado tanto en el bien como en el mal; de los movimientos interiores que nos habitaban; de la vivencia profunda de estos días para darnos la oportunidad de un nuevo impulso espiritual.
El sacramento de la reconciliación se celebró con alegría el tercer día. Hemos tenido momentos muy fuertes y significativos que han marcado nuestras vidas y que son inolvidables. El recuerdo sigue vivo en el corazón.
La manifestación del nacimiento del Hijo de Dios en nuestro mundo es una Buena Noticia, es la vida que surge más allá del dolor, de la pobreza, o de la incertidumbre. Es Dios quien sigue confiando en el hombre, es la alegría de reconocer que nuestra vida tiene un sentido y una esperanza sólo en Él. Nos alegramos y regocijamos por el nacimiento de Jesús que se ofrece al mundo como un niño frágil.
El 28 de diciembre del 2021, fiesta de los Santos Inocentes, en la parroquia de Santa Ana y San Joaquín de Nkoabang-Camerún, con una multitud exultante, celebramos las Bodas de plata de cuatro hermanas nuestras: Sr. Anne Marie MBALLA NKOULOU, Sr. Elisabeth EDIMA, Sr. Marie Pierre OBAMA, Sr. Hortencie KOA LEBOGO. Ponemos en evidencia la ausencia de sor Francisca Beeko LONKEKE, una de las religiosas jubilares, que perdió a su mamá pocos días antes del jubileo. Aunque físicamente ausente, hemos celebrado en comunión con ella y su familia.
A esta celebración hemos unido también la conmemoración de la llegada de nuestras primeras cuatro misioneras a Camerún-África. Ya en el pasado 28 de diciembre de 2002, con ocasión de nuestra profesión perpetua, monseñor Girolamo Owono Mimboe, obispo de Obala de venerable memoria, veía en esta fecha una maravillosa coincidencia: Profesión Perpetua y la llegada de las Hermanas FMSC a Camerún, un signo del cielo, una Providencia divina, la huella de Dios que sella la misión en África. 19 años después, ¡esta profecía se renueva! para celebrar las Bodas de plata; 25 años de fidelidad al seguimiento de Cristo.
Sí, 25 años de Alianza Nupcial con Cristo, en la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, al servicio de la Iglesia, vividos sobre los pasos de la Providencia y en el abandono confiado a su Amor misericordioso, manteniendo las lámparas encendidas para las Bodas eternas.
¡Hoy queremos hacer nuestro el Cántico de Acción de Gracias de la Virgen María! "Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi salvador".
La celebración eucarística fue presidida por monseñor Sosthène Léopold BAYEMI MATJEI, obispo de Obala, asistido por una quincena de sacerdotes. La invocación al Espíritu Santo antes de las lecturas y durante el ofertorio, dio un sello excepcional a la celebración eucarística, él mismo entonó este canto: «Signos a miles, huellas de tu gloria, signos a miles, Dios en nuestra historia...».
Durante la homilía, unió esta acción de gracias a la de nuestros Padres en la fe: Abraham, Moisés, Jacob, la Virgen María... con solicitud paterna y un lenguaje humorístico, Monseñor Sosthène exhortó a cada uno a sentirse hijo predilecto de Dios. No ha dejado de dirigir sus felicitaciones a las religiosas jubilares recordando a cada una de ellas que es un nuevo comienzo, un paso hacia las aguas profundas. ¡Gracias, Señor, ¡por unirnos a tu obra de salvación!
Gracias por estos años benditos consumidos en tu viña. Gracias por la perseverancia y la fidelidad. ¡Que nuestra vida sea una alabanza continua, una acción de gracias! A Dios todo honor, toda alabanza y toda bendición, y a nuestra familia religiosa un agradecimiento profundo, gratitud a cada hermana que nos ha precedido en el camino y a las hermanas con las cuales vivimos en fraternidad.
A ejemplo de los Santos Inocentes, estamos llamados a ser testigos y anunciar la esperanza en un mundo que tiene sed de Dios, estamos llamados a vivir en la Iglesia con alegría y en espíritu de comunión. En este día, ¿cómo podemos transmitir al mundo la gran alegría de Dios? ¡Dejémonos tocar por el testimonio silencioso, pero elocuente de los Santos Inocentes!
Gloria a Dios que hace maravillas en nosotros;
¡Dios es Amor, Esperanza y Alegría!

