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NO PODEMOS NOSOTROS DEJAR DE HABLAR...

NO PODEMOS NOSOTROS DEJAR DE HABLAR...

Como los Apóstoles y los primeros cristianos, también nosotros podemos decir con plena convicción: "No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído" (Hch 4, 20). Así como los Apóstoles vieron, escucharon y tocaron el poder salvífico de Jesús (cf. 1 Jn 1,1-4), también nosotros podemos tocar diariamente la carne dolorosa y gloriosa de Cristo.

Ngbala es una fracción de la parroquia del Sagrado Corazón, situada a 85 km de Sembe, en la diócesis de Ouesso, en la República del Congo. Cuenta con casi tres mil habitantes, la mayoría de los cuales son cristianos. Entre los cristianos, el sesenta por ciento es católico. Esta hermosa misión ha estado cerrada durante quince años por el número insuficiente de sacerdotes en la diócesis de Ouesso.

Hace tres años, un ferviente católico llegó a Ngbala, el Sr. DIANTOUILA Corentin, el sub-Prefecto nombrado para esta localidad. Después de haber pasado dos años sin la posibilidad de practicar su fe católica, Hizo sus investigaciones y descubrió que había una iglesia católica cubierta de arbustos robustos y árboles cuyas ramas habían cubierto cuidadosamente el techo de la iglesia abandonada como si quisieran protegerlo de cualquier forma de destrucción.

El sr. DIANTOUILA movilizó y pagó a un grupo de personas para limpiar los alrededores de la Iglesia.  Su esposa y su grupo de trabajo han decorado cuidadosamente la casa de Dios para darle la belleza y el orden que se merece. Mientras se realizaban todos los trabajos de renovación, el señor Corentin insistió en pedir al párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón de Sembe que tuviera un sacerdote que, periódicamente, los visitara. Su petición fue escuchada por el párroco que, decidió hacer un sobre. También nosotros, las religiosas de la misión de Sembe, hemos decidido acompañarlo usando la ambulancia de nuestro hospital, que es una toyota suficientemente fuerte para afrontar la carretera. 

A nuestra llegada a Ngbala el 11 de diciembre de 2021, el Sr. DIANTOUILA Corentin nos recibió calurosamente en su despacho. En sus palabras de bienvenida nos dijo: "que nuestra llegada es como una luz que finalmente mostró el final de un túnel oscuro, una era oscura. En este pueblo estamos cubiertos de tinieblas, nuestras familias sufren, se dividen y mueren de desesperación, algunos están a merced de falsos pastores que los explotan financieramente, etc. Vuestra llegada nos ha traído esperanza". Ha sido una experiencia muy fuerte: escucha atenta, reflexión y oración.

De la oficina del sr. DIANTOUILA Corentin fuimos directamente a la iglesia, algunos cristianos que nos vieron, se precipitaron delante de nosotros para acogernos con alegría, Nos han manifestado mucha gratitud y su esperanza de tener ya la iglesia abierta y al menos un sacerdote que de vez en cuando vaya a rezar con ellos y los escuche. Estaban ansiosos por contarnos la historia de su misión y cómo sufrieron cuando fue cerrada. Su petición era un único deseo: que nuestra llegada entre ellos marcara un nuevo comienzo. Dejamos Ngbala llevándolos en el corazón y con el deseo de volver el domingo siguiente para celebrar la Santa Eucaristía.

Partimos para Ngbala el domingo por la mañana con dos miembros del Coro, dos monaguillos y un miembro del grupo de lectores. A 23 km de Ngbala, recogimos al catequista de esta misión que sabía que veníamos y decidió esperarnos frente a su casa. En el pasado, antes de que esta misión estuviera cerrada, este catequista recorría a pie estos 23 km con entusiasmo para prestar servicio a la iglesia. Este hombre estaba tan feliz que animó el viaje con canciones y cuentos hasta que llegamos a Ngbala.

Después de dos horas de camino, llegamos a la misión católica de Ngbala y nos encontramos con una agradable sorpresa. Un grupo de cristianos llenó la iglesia a la espera de la celebración eucarística que fue presidida por el párroco padre Job, que pasó la noche en Ngbala para escucharlos.

Durante la homilía, el sacerdote aseguró a los fieles el amor infalible e incondicional de Dios por ellos y su presencia permanente en su vida, en su corazón. Él les dijo: Dios nunca os ha olvidado, aunque el sacerdote estaba ausente, y les ha exhortado a confiar y a orar siempre a Dios. Les prometió que, por la gracia de nuestro Dios fiel, haría un programa para visitarlos al menos una vez al mes. Esta declaración y esta promesa fue acogida con un aplauso alegre y ruidoso por parte de los fieles.

Al final de la celebración, el jefe del pueblo dio las gracias a Dios por traer de vuelta a los misioneros gracias a las gestiones que hizo el Subprefecto el Sr.  DIANTOUILA Corentin. Asimismo, agradeció mucho al párroco y a toda la delegación de Sembe. Reiteró su petición de continuidad y de estabilidad de las actividades misioneras en la Iglesia de su pueblo.

Esta experiencia nos ha traído mucha alegría y deseamos que esta actividad misionera siga creciendo, para que todos conozcan a Jesús. Nuestro deseo es que el Señor siga llamando y enviando misioneros del Evangelio a su viña, para que también muchos lugares como Ngbala tengan la posibilidad de tener una presencia religiosa permanente.