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SOY UN REGALO DE DIOS PARA EL MUNDO

SOY UN REGALO DE DIOS PARA EL MUNDO

El Papa Francisco en la Encíclica "Hermanos Todos", hace referencia a la Amonestación 25 de San Francisco, y destaca la exhortación a amar con un amor que va más allá de las barreras geográficas y del espacio. S. Francisco, declara beato quien sabe amar al otro «sea cuando está lejos de él, como cuando está a su lado». Con estas pocas y sencillas palabras explicó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, apreciar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del mundo donde nació o donde habita.

Asís Social Welfare and Service (ASWAS) es una Asociación fundada por las Religiosas de la Provincia "Sagrada Familia" en la India, de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, con el objetivo de animar y sostener, con programas formativos y actividades diversas, la promoción y protección de la mujer, los niños huérfanos y ancianos abandonados dentro de la misión. Hace ya diez años que, Sr. Sahaya Rani y Sr. Seshu Mary, están trabajando en la asociación, en colaboración con muchos laicos y algunas hermanas, de diversas comunidades, que participan.

Una vez al año la Asociación ASWAS realiza la "fiesta de la solidaridad" que reúne a las autoridades religiosas, responsables de los diferentes grupos, voluntarios, religiosas y ciertamente nuestros beneficiarios. Este año participaron en la celebración: Sr. Suni Chacko nuestra Vice Provincial, Sr. Mercy Joseph Kottaramkunnel, superiora de la comunidad "Little Flower" Pamarru; y el Rev. P. Thambi, el párroco de la Iglesia Católica de Vuyyuru. ¡Las hermanas que participaron en el evento fueron responsables de la animación dispensando alegría a todos!

Con motivo de esta fiesta, el 28 de marzo, se celebraron los cumpleaños de los niños huérfanos porque nadie sabe con exactitud su fecha de nacimiento; también hubo el reconocimiento de los niños que se dedicaron con mucho esfuerzo al estudio. Además, se ha dado valorizado la presencia de los ancianos, de los pobres y sobre todo se ha destacado la perseverancia y la fortaleza de las mujeres que, a pesar de las dificultades, siguen esforzándose por crear una vida mejor para sí mismas, para sus hijos y para los demás.

La solidaridad no es un sentimiento de vaga compasión o preocupación superficial por las desgracias de las personas, tanto cercanas como lejanas, sino que, por el contrario, es una firme y perseverante determinación de comprometerse por el bien común, es decir, por el bien de todos y de cada persona, porque todos somos hijos de Dios y somos responsables los unos de los otros.  

Nuestras vidas se hacen cada vez más interdependientes porque cuando nuestro prójimo está herido también nosotros estamos afectados. A través de las diversas actividades programadas ofrecemos asistencia a nuestros hermanos, que deben hacer frente a tantas circunstancias difíciles; a quienes se ven privados de muchas posibilidades a causa de las barreras sociales y económicas. Hemos puesto a disposición todo nuestro esfuerzo para aliviar sus sufrimientos en este mundo y devolver la sonrisa a sus rostros. 

Las hermanas, desde el corazón traspasado de Cristo Crucificado, extraen fuerza para servir a los hermanos y hermanas permaneciendo fieles al carisma recibido y estando dispuestas a responder a las necesidades de la Iglesia: "... estamos llamados a cuidar «de la fragilidad de las personas... [esto] significa hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiosa y ser capaces de dotarlo de dignidad» ... «Todo debe hacerse para tutelar la condición y la dignidad de la persona humana». (Cfr. carta encíclica "Hermanos todos" del santo padre Francisco)