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Ven, Esposa de Cristo,  recibe la corona que el Señor te ha preparado para la vida eterna

Ven, Esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te ha preparado para la vida eterna

En el Concilio Vaticano II, más precisamente en 1962, muchos de los prelados fueron a Roma para participar y entre ellos, el joven obispo de Yaundé de venerada memoria, monseñor Jean Zoa, que se lanzó con entusiasmo a dar a conocer las necesidades de la Iglesia a la que estaba encargado.

Entre otras actividades, decide dar conferencias a estudiantes, movimientos de acción católica y misioneros religiosos en Roma. Entre las hermanas estaba la hermana Carmela y su grupo de jóvenes. Durante su presentación, monseñor Jean Zoa expresó el deseo de tener religiosas en su diócesis. Así la hermana Carmela Spangaro se hará cargo de esta petición y responderá espontáneamente: «la mía» en otras palabras, mi Congregación irá. Al final del coloquio, la petición suscitará una reacción positiva de la Superiora general y una decisión firme por parte de las hermanas de partir a Camerún como misión AD GENTES. La elección recayó en las hermanas cuyos nombres siguen: M. Luigia Nasato, M. Dora Rossi, M. Carla Helen Bettio y M. Stephania Serra. Saldrán de Roma el 26 de diciembre de 1963 y serán acogidas con alegría en Mvolye por monseñor Jean Zoa el 26 de diciembre del mismo año.

Sor Carla, con su espíritu jovial, se sentirá a gusto con las poblaciones del pueblo, cristianos que, a su vez, se distinguían por la cálida y fraterna acogida típica de África y Camerún. Se acercarán cada vez más a las hermanas para diversas actividades. Aun encontrándose en un nuevo contexto, con condiciones de vida precarias (la lengua, la mentalidad...), las hermanas se entregarán con generosidad por la evangelización sostenidas por monseñor Jean Zoa y el párroco de aquel tiempo, padre Albert LANOE, Spiritano, sepultado en Nkilzok. Además de la oración y la catequesis, las hermanas crearán estructuras educativas y sanitarias. Sor Carla estaba dotada de una generosidad legendaria y del amor al prójimo, así que pidió ayuda financiera en Italia para hacer estudiar a algunos jóvenes cameruneses. Alternando con otras hermanas, sor Carla será Superiora local de las comunidades y delegada de las Hermanas FMSC en Camerún. Después de 63 años de generosos servicios en tierra africana, y el peso de la edad, su salud se fue deteriorando. A pesar de ello, siguió aportando a la comunidad confeccionando los vestidos religiosos a las hermanas, incluso sentada en la silla de ruedas; lo hacía con alegría y entusiasmo. Su participación se mantuvo efectiva hasta su partida a Italia en 2019. Sigue siendo para nosotros un icono emblemático. Su salida de África fue un desgarro contra su voluntad, a causa de los problemas de salud.

Así pues, en este 15 de diciembre de 2022, este gran Baobab, nuestra Mamá Carla (expresión de afecto), nos deja después de 89 años de vida en la tierra. La Vice Provincia Santos Mártires de Uganda ha organizado la celebración litúrgica de los funerales de nuestra Mama Carla según la costumbre Béti. Habiendo pasado toda su vida entre los pueblos indígenas, las autoridades eclesiásticas y el consejo de nuestra parroquia Santa Ana y Joaquín de Nkoabang-Camerún, quisieron que se hiciera así. Fue entonces cuando el 9 de enero de 2023, África rindió un vibrante homenaje a la Hermana Carla en la cultura Béti procediendo a la ceremonia de «Nsil Awu», donde efectivamente «el enjambre» fue ejecutado al ritmo de tamtam por nosotras, luego la celebración Eucarística siguió su curso. Los testimonios que hemos escuchados de esta valiente sierva del Señor han revelado sus virtudes: madre universal, excelente educadora; mujer dedicada a la tarea y a la oración, hermana dotada de celo y de una puntualidad distinta...; todo podría estar en más de un libro.

Sor Carla, nunca podremos reemplazar tu presencia entre nosotras , seguirás siendo un buen modelo misionero para la Vice-provincia en crecimiento que dejas en África; la has amado tanto que parecía que era la tuya, como usted misma dijo mientras rezaba por África en una entrevista: "Pido al Señor que bendiga a África y nuestra presencia que se quiere sea misionera, profética y evangelizadora, con numerosas y buenas vocaciones para la continuidad y la vitalidad de nuestro carisma, y estas jóvenes a su vez estén felices de ir a anunciar y testimoniar la Buena Nueva de Jesús - Cristo, muerto y resucitado por nosotros, a otros paises, como ya ha sido iniciado».

Gracias sor Carla por este testimonio edificante, gracias por lo que has sido y permaneces para nosotros: una hermana simpática, afable, alegre, cómica. Hacías compañía a todos. Contigo aprendimos muchas lecciones de vida, estábamos felices de escucharte, reíamos por todo y por nada. Has sido una hermana dotada y dedicada al servicio de los demás, una madre muy amable, alegre y acogedora; de ahí el nombre cariñoso "Mamá Carla". Una memoria histórica, una biblioteca, una confidente... Con toda nuestra gratitud y afecto fraterno, te decimos: ¡Ve y descansa en Paz!

Que puedas escuchar estas palabras del Señor: «Ven, Esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te ha preparado para la vida eterna».

Ora por la Iglesia, por nuestra congregación y por nuestra Vice Provincia a la que has amado y servido. Ora por el crecimiento de la misión en África y por muchas vocaciones.

Tu memoria permanece para siempre en nuestros corazones y en nuestras vidas. Te amamos por siempre. ¡Adiós, Mamá Carla!