Después de tantas incertidumbres debidas a la pandemia y a las restricciones, tan pronto como los Estados Unidos reabrieron los vuelos para entrar en el país, se organizó inmediatamente el Capítulo de la Provincia St. Francis.
La Superiora general Sor Paola Dotto y las consejeras Sor Tiziana Tonini y Sor Rose Thomas Palamthattel llegaron a la casa provincial de Peekskill el día 10 de noviembre unos días antes de la celebración del Capítulo, programado del 14 al 18 de noviembre.
El día 13 llegaron las hermanas de las dos comunidades de Nueva Jersey: de Fairview y de Totowa.
La tarde ha sido dedicada a la oración, a la adoración, al silencio en preparación del Capítulo.
La Santa Misa dominical de las 9.30 horas del 14 de noviembre se ofreció como celebración de apertura del Capítulo; estaban presentes también algunos laicos asociados. Las hermanas capitulares se encontraron en la sala "Sagrado Corazón" donde todo estaba listo para comenzar el XV Capítulo de la Provincia "St. Francis".
Después de la oración inicial y el saludo de bienvenida de la superiora provincial Sr Laura Morgan, la superiora general Sr Paola Dotte abrió oficialmente el capítulo con su discurso comenzar, en el que destacó el significado de la fecha: 14 de noviembre, como acontecimiento de la congregación: "Comencemos nuestro encuentro capitular en un día particularmente significativo para nuestra familia religiosa. El 14 de noviembre hace ya 161 años, el Arzobispo de Udine, Mons. Giuseppe Luigi Trevisanato, firmó el Decreto de Fundación de nuestro Instituto y acogió y reconoció con alegría, como bendición del Señor, el nacimiento de nuestra Familia religiosa, fundada para las Misiones Apostólicas y para la educación de las niñas, sobre todo las más pobres. Dios Padre ha confiado este precioso don a nuestros Fundadores, Laura Leroux y Padre Gregorio Fioravanti.
Después de cinco años el carisma misionero se ha encarnado en nuestras hermanas enviadas precisamente aquí, a los Estados Unidos, para sostener a los emigrantes procedentes de los diversos países de Europa, y horrorizados por el miedo y la pobreza de guerras interminables.
Encontrarnos aquí hoy es para nosotros signo de una renovada esperanza en la fuerza del carisma que quiere estar siempre abierto a la novedad del Espíritu y a su creatividad misionera...
Sor Paola puso en relieve también la importancia de este día como acontecimiento eclesial: Hoy en la Iglesia, por voluntad del Papa Francisco, recordemos también la V jornada dedicada a los pobres. Eso también es una señal para nosotros.
El abrazo simbólico tuvo lugar en Asís hace dos días, entre el Papa Francisco y 500 pobres procedentes de todas las partes del mundo en representación de todas las personas que viven en la pobreza. Con este gesto el Papa nos recuerda que "es tiempo de devolver la dignidad y palabra a los pobres" y que "los pobres nos muestran el rostro de Jesús y, por tanto, nadie más que ellos pueden ensenarnos cómo ser cristianos y consagrados."
Sor Paola ha apreciado muchísimo el tema del capítulo: "Vivir nuestra vida franciscana llevando la luz y la vida del Corazón de Cristo al mundo".
"El tema de este XV Capítulo de la Provincia "S. Francis" es actual y está en línea con el programa Capitular. Vivir la cotidianidad en la pasión sencilla, humilde y alegre de S. Francisco, es la manera más directa y concreta para llevar a Jesús doquier, ayudando también a todas las personas a descubrir Su presencia en ellos.
Antes del discurso oficial de apertura, sor Paola presentó a la asamblea el gran desafío de la sinodalidad: "El Espíritu nos dice que es tiempo de "caminar juntos". ¡Es hora de la sinodalidad!
Debemos ser conscientes que este es un tiempo para encontrarnos, compartir, acoger la belleza de la novedad que cada persona es y que puede dar.
Juntas, como hermanas de una misma Familia, vivimos este impulso eclesial caminando junto al pueblo de Dios y con todo el mundo."
La Asamblea capitular realizó el protocolo de los procedimientos preliminares. Por la tarde se ha escuchado el informe de la Superiora Provincial Laura Morgan, titulado: "La gratitud da sentido a nuestro pasado, trae paz al presente y ofrece una visión para el futuro".
Las jornadas de los días 15, 16 y 17 de noviembre (mañana) se dedicaron a la reflexión y discusión de algunos temas muy importantes en la Provincia y a la revisión de los Estatutos.
El 17 de noviembre, Fiesta de Santa Isabel de Hungría, patrona de la Tercera Orden Franciscana y de nuestra Familia religiosa, se realizaron las elecciones del Nuevo Consejo provincial durante la sesión de la tarde.
He aquí las hermanas elegidas para el nuevo consejo.
Sr Anne James Guerin Superiora Provincial
Sr Anna Maria Not 1 era Consejera y Vicaria provincial
Sr Clare Poothakuzhiyil 2da Consejera provincial
Sr Laura Morgan 3era Consejera provincial
Sr Gloria Aranguiz Salas 4ta Consejera provincial
En capítulo han continuado Después se prosiguió, en sala capitular, con los trabajos de reflexión, de debate y de aprobación de un itinerario provincial que, a pesar de la pobreza numérica, se confía con confianza al amor providente del Señor.
Antes de la clausura oficial del Capítulo, la Superiora general donó a la Provincia un cubre-ambón de San José con Jesús y a las hermanas capitulares los objetos con la imagen del padre Gregorio preparados para los 200 años de su nacimiento, que se celebra el 24 de abril de 2022.
También la Provincia ha presentado sus dones a la Superiora general y a las consejeras participantes del Capitulo como signo de gratitud y comunión.
Sor Paola ha clausurado el capítulo con palabras de esperanza y deseo de bien para esta primera Provincia de nuestra Familia religiosa y concluyó: "Con mucho afecto, y contando con vuestro renovado compromiso en la vida consagrada, con esperanza, deseo a todas reanudar el camino con el desafío y la valentía del Amor, que sabe generar siempre en novedad".
La falta de recursos para tener un pan que llevarse a la boca es una realidad en muchos rincones de la tierra, también en el sur de Chile, en la X Región de Los lagos. En la turística ciudad de Puerto Varas, hay un sector, un barrio pobre, la población Puerto Chico. Las hermanas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón están presente en medio de los pobres y sufrientes, desde 1954. Para responder a una de las necesidades de la población, una religiosa italiana funda un comedor, cuyo nombre es COMEDOR ABIERTO SOR ANAPIA. ¡Hoy como ayer, dar de comer al hambriento!
En tiempo de navidad, cuando Dios manifiesta su amor eterno, regalando a su Hijo, “la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” como nos transmite san Juan, sigue apareciendo en el pesebre de ese comedor, en el pesebre de los corazones abiertos y caritativos que comparten el pan con el que no tiene. Esta sencilla experiencia sea como la estrella de Belén que guie a los seres humanos a ofrecer regalos al Niño Dios en el que sufre.
Todo bautizado está llamado a anunciar a Jesucristo, con el testimonio de vida y con la palabra. Cuánto más, las Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, llamadas por el Señor para llegar hasta el confín de la tierra. Confín que se llama hoy, el barrio Puerto Chico, una población mucho tiempo estigmatizada, moradores rechazados por la sociedad, porque la vida les ha golpeado y han caído en la delincuencia y el alcohol. Gracias a Dios, a la entrega generosa, sacrificada de las religiosas y de tantos benefactores, las condiciones de vida mejoran, sin embargo, el flagelo de la bebida alcohólica sigue presente en la vida de hombres y mujeres, como también el hambre, que corroe las entrañas y mella los sueños y esperanzas de las familias pobres, que hoy como ayer pueblan la tierra.
Hay más alegría en dar que en recibir dice la Palabra y también la vida de tantos hombres y mujeres, que descubriendo al Señor en el que sufre, comparten lo que son y lo que tienen, siendo, esto, la fuente de la alegría.
Hoy, en tiempos de Navidad, el mundo se atiborra de bienes materiales, ingesta su cuerpo de exceso de comida y bebida, drogas y placeres, viajes y extravagancias. Vanidad de vanidad, dice el Eclesiastés, (12, 8), todo se termina, Otros, en cambio, encuentran alegría y sentido de la vida en dar y darse. Mientras se peregrina por esta tierra, es posible, para cada persona, vivir y sentir la verdadera alegría del corazón, la que nadie puede arrancar, porque es parte de la historia de cada uno. La alegría de la caridad, es el motor para continuar la existencia con esperanza y paz, a pesar de las contrariedades que se encuentran.
En el comedor abierto Sor Anna Pia, con la ayuda de algunas instituciones y personas, que, de generación en generación, colaboran, se logra dar el sustento diario a las personas que vienen a almorzar. Antes de la pandemia, el compartir y servir diario, ahora, ´por motivos de la misma, sólo se les entrega el almuerzo tres días a la semana, beneficiando a personas sin trabajo y de escasos recursos, los que viven en situación de calle, alcohólicos y drogadictos, familias de escaso recursos, migrantes y cualquier persona que tenga necesidad. En general, alrededor de 60 personas reciben la comida, que comprende un plato único abundante, pan y postre. En algunas ocasiones, cuando las provisiones son abundantes, se les comparte más pan, alimento fundamental para los chilenos, y una bolsa con víveres para el alimento del resto del día. Todo va acompañado del alimento espiritual, canto, oración, una breve catequesis y concursos, que entibian el aire frío de la zona, por la lluvia constante y la humedad, con sus voces, risas y aplausos a los ganadores, que reciben jugos, galletas y un trozo de queque. Los que nada tienen, son felices con tan poco, con un alimento sencillo, insignificante para el mundo, pero tan significativo para ellos, ¡les endulza la vida! Cada día trae una novedad, un rostro nuevo de Cristo para acoger y sonreír, para alimentar y escuchar, para sanar y amar.
“Hace falta ayudar a reconocer que el único camino consiste en aprender a encontrarse con los demás con la actitud adecuada, que es valorarlos y aceptarlos como compañeros de camino, sin resistencias internas. Mejor todavía, se trata de aprender a descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos. También es aprender a sufrir en un abrazo con Jesús crucificado cuando recibimos agresiones injustas o ingratitudes, sin cansarnos jamás de optar por la fraternidad”. (Evangelii Gaudium)
En Cristo Jesús, somos familia de Dios, somos hijos en el Hijo y hermanos de todos. Gracias a la generosidad de muchos, es posible hacer la caridad, cada uno dando lo que es y lo tiene, todos aportes muy valiosos a los ojos de Dios: el colegio Puerto Varas, que mensualmente hace llegar abarrotes, y para navidad, canastas navideñas; mientras el Colegio Alemán, una vez a la semana, ofrece el almuerzo trayendo los ingredientes para el menú que ellos determinan, además cada fin de año, colaboran con las canastas navideñas para aproximadamente 35 personas. También se cuenta con un aporte humano, valiosísimo, el pequeño grupo de voluntarias que con disponibilidad y generosidad gestionan para conseguir más alimentos, efectúan compras, donan su tiempo y la vida, exponiéndola, en estos tiempos de pandemia, para entregar a domicilio los almuerzo a familias, por la imposibilidad de acercarse al recinto por estar postrados o enfermos y también para evitar las aglomeraciones. ¡Gran labor de los bienhechores!, en ellos se hace palpable la mano de Dios, que está presente en cada persona que da sin esperar nada a cambio y que, tal vez, no se da cuenta que es el Señor, con la fuerza de su Espíritu, el que impulsa a realizar este servicio con generosidad y constancia.
No hay mayor tesoro que podamos ofrecer a nuestros contemporáneos que seguir cada día al Señor, dando testimonio de su evangelio. Viviendo desde la humildad de Cristo que, siguiendo en toda la voluntad del Padre, ha venido para servir, para “dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20,28).
La acción caritativa y apostólica que se realiza en el comedor abierto Sor Annapia, llena el corazón de alegría, se da lo mejor de sí, poniendo al servicio del hermano necesitado, los talentos y dones recibidos de Dios, que, sin duda, dirá complacido cuando cada uno se presente a su presencia para ser juzgado: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme". Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, ¿y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, ¿y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?". Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis… (Mt. 25, 31-46).
Dios es el Bien, el todo Bueno, creando a sus hijos, les ha dotado de la bondad, de misericordia, de compasión …, El mayor bien es tener a Dios en el corazón, esta es la verdadera alegría como también experimentar en cada instante, que Él es Padre, que su Divina Providencia, nunca abandona.
A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: “A mí me lo hicisteis”.
El Señor nos recuerda lo peculiar de su mensaje: la caridad.
La caridad no como mera filantropía, sino como verdadero amor a Dios que vive realmente en el prójimo.
No basta conformarnos con no criticar a los demás, hace falta hablar bien de mi prójimo, promover lo bueno y silenciar lo malo, hablar bien de los demás. Es lo que se ha pretendido hoy, divulgar el bien que se hace en el comedor abierto Sor Annapia, al sur de Chile.
Respondiendo a la invitación del Papa Francisco a vivir las etapas diocesanas de la JMJ que se celebrará a Lisboa en el 2023, los jóvenes de la Diócesis de Roma se pusieron en camino y con ellos también nosotras, algunas jóvenes religiosas de la comunidad María Inmaculada de Centocelle. Nos hemos unido a dos frailes capuchinos de nuestra parroquia de San Felice de Cantalice. El grupo era variado y numeroso: algunos jóvenes y muchachos scouts, algunas voluntarias y otros que siguen el camino formativo de la parroquia. La cita para encontrarnos era en San Juan de Letrán. Luego nos unimos a los demás jóvenes de la diócesis de Roma, haciendo más concreto el camino sinodal a través de una simple peregrinación caminando por las calles de Roma, precisamente por los mismos caminos que los Papas recorrieron para llegar al Vaticano, cuando aún vivían en Letrán. Hemos llegado al Coliseo, Plaza Venecia, Via Vittorio Emanuele II y hemos llegado a Via della Conciliazione que nos ha llevado a la Plaza de San Pedro, donde surge imponente la Basílica de San Pedro con su columnata que acoge y abraza. En estas históricas calles, los grandes santos vivieron una intensa pastoral juvenil, uno entre todos San Felipe Neri, el santo de los jóvenes por excelencia.
Caminando con otros jóvenes se reaviva el entusiasmo, acercándolos, nos abrimos a la amistad comenzando por el saludo y, sobre todo, escuchándolos en su relato de vida con sus diversas actividades.
Cuando llegamos a San Pedro algunas jóvenes voluntarios que animaban a los participantes, nos repartieron el desayuno. Después de desayunar, con las entradas que nos habían entregado a San Juan de Letrán antes de partir, entramos en la basílica a esperar el encuentro con el Santo Padre Francisco, nuestro Obispo que concluyó el encuentro con la celebración eucarística. El Papa nos ha invitado a reflexionar sobre la Palabra de Dios tomada del Apocalipsis de san Juan y del Libro del profeta Daniel contemplando a Jesús Rey del universo, que tiene la última palabra sobre nuestra existencia, que nos da esperanza, iluminando la noche.
La oscuridad de la vida que estamos sufriendo en nuestro tiempo, necesita ojos luminosos para iluminar las tinieblas de nuestro corazón y a nuestro alrededor y tener el valor de levantar la mirada para vencer la tentación de permanecer en nuestros miedos. Esta es la invitación "¡Alza la mirada, levántate!", que el Papa lanzó para acompañar a los jóvenes en el camino hacia la JMJ de Lisboa del 2023. Nos ha invitado a ser capaces de soñar, y capaces de llevar adelante nuestros sueños con valentía, para no dejar sofocar los grandes ideales de este mundo. El Santo Padre se ha manifestado muy agradecido por la presencia y la contribución de los jóvenes en la Iglesia que con entusiasmo y valentía llevan adelante sus sueños.
Nos repitió: "Gracias, gracias, cuando ustedes son capaces de llevar adelante los sueños con valentía, cuando no dejan de creer en la luz incluso dentro de las noches de la vida, cuando se comprometen con pasión a hacer más hermoso y humano nuestro mundo. Gracias, cuando cultivan el sueño de la fraternidad, cuando tienen presente y se preocupan por las heridas de la creación, cuando luchan por la dignidad de los más débiles y difunden el espíritu de la solidaridad y del compartir. Y sobre todo gracias porque en un mundo que, asfixiado por las ganancias del presente, tiende a sofocar los grandes ideales, ¡no pierdan en esta vida la capacidad de soñar! No vivan adormentados o anestesiados. No: ¡sueñen vivos! Esto ayuda a los adultos y a la Iglesia. ¡Sí, necesitamos también soñar como Iglesia, necesitamos el entusiasmo, necesitamos el ardor de los jóvenes para ser testigos de Dios que es siempre joven!"
Sr. Annabel Alera

