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2025

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Bolivia/Santa Cruz: "Perdón de Asís... el amor que perdona"

Bolivia/Santa Cruz: "Perdón de Asís... el amor que perdona"

Como comunidad de Virgen de Guadalupe, junto a los Laicos y jóvenes franciscanos adheridos a nuestra espiritualidad hemos participado de la celebración de Perdón de Asís en el Jardín de la Inmaculada, su nombre oficial como comunidad religiosa de “Franciscanos Conventuales” – Jardín de la Inmaculada. Pereotó - Santa Cruz.

Cada año, al acercarse el 2 de agosto, mi corazón franciscano se llena de una profunda gratitud. Celebrar el Perdón de Asís no es solo recordar un privilegio espiritual concedido por el Papa a san Francisco; es hacer memoria viva del corazón misericordioso de Dios que se desborda en la pequeña Porciúncula.

Como religiosa Franciscana Misionera del Sagrado Corazón, siento que este día toca el centro de nuestra vocación: el amor que perdona, que restaura, que abraza al pecador con ternura. La Porciúncula se convierte en un símbolo de lo que estamos llamadas a ser: pequeñas “casitas” de misericordia, lugares donde los demás puedan encontrarse con el amor gratuito del Padre, sin miedo ni condiciones.

Francisco entendió algo que muchas veces olvidamos: que el perdón no es solo un acto, sino un camino, una forma de vivir. El perdón sana, une, transforma. Nos vuelve a Dios, pero también nos vuelve a los hermanos. ¿Cómo anunciar la paz si no somos portadoras de reconciliación? ¿Cómo hablar del amor del Sagrado Corazón si no lo reflejamos en una vida reconciliada y reconciliadora?

En mi oración, me pregunto: ¿a quién debo perdonar? ¿De qué necesito yo misma ser perdonada? ¿Cuántas veces me acerco al Señor con temor, cuando Él me espera con los brazos abiertos, como en la Porciúncula?

Hoy quiero renovar mi sí a este llamado: ser misionera del perdón, sembradora de paz, reflejo humilde del Corazón que no se cansa de amar. Que cada encuentro, cada palabra, cada silencio, sea ocasión para acercar a alguien más a esa experiencia liberadora del perdón.

Y le pido a san Francisco que interceda por mí y por todos nosotros, para que no olvidemos nunca que la misericordia es el rostro más hermoso del Evangelio… y que estamos llamados a hacerlo visible.

Agradezco la invitación a los hermanos conventuales y a al grupo seglar de los franciscanos por hacernos parte de esta celebración junto a las reliquias de San Francisco.

Sor Luz Marina Velásquez Barrientos